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Testigo del Retorno, por Sergio Ríos

Destilando varios procesos más o menos simultáneos salió este texto en prosa. Es una invitación a reconocer el paisaje íntimo, evocando la producción y las transformaciones en el taller del fuego. Es testimonio del retorno siempre posible a nuestro centro, de ese soplo que mantiene viva la llama que llama:

Testigo del Retorno


Quien ha atravesado su abismo sabe. Cuando falta el aliento, la memoria se desvanece. Quien recuerda vuelve a su centro.


Para aprender, enseñar. Para salir de la tristeza, animar. Para la inspiración, motivar. La entrega regresa multiplicada. Un solo aliento lo alinea todo. Se abre el umbral y lo perdido se revela. Paisaje íntimo, sensible, cósmico y expansivo. El fuego apareció donde la armonía se encontró con el silencio. Quienes pasaron por ese fuego fueron transformados. Porque no trajeron nada más que un soplo, rompieron todas las barreras.

Asombro, inspiración y milagro. Cuando el circulo se cierra, espera ser recorrido por un nuevo portador. La llama no enseña, recordará a través de tu entusiasmo. Lo oculto, se recreará. Lo amado, el reencuentro que llama insistente, porque busca ser reconocido.

El fuego camina en la médula, La maduración de un proceso, aliento vivo, portador de la Llama, testigo del retorno.