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Invitación abierta al Taller del Fuego, 6 de junio de 2026

Invitación abierta

Taller del Fuego

Todos los trabajos son realizados en el Parque de Estudio y Reflexión de Paine.

El oficio del fuego se encuentra dentro de las enseñanzas desarrolladas por Silo, guia espiritual, creador del Mensaje de silo, de la doctrina del Humanismo Universalista o Nuevo Humanismo y fundador del Movimiento Humanista.

El punto principal de este oficio no trata sobre los materiales a utilizar, la producción de objetos o temas artísticos, sino sobre la relación que se puede establecer con un sentido profundo y trascendente. Así, el trabajo con el fuego y la materia apunta al ejercicio y la reflexión sobre el trabajo con el tono, la pulcritud y la permanencia necesarias para el desarrollo interno. Este oficio se presenta en el contexto de la superación del sufrimiento personal y social.

En la práctica, inicia con la conservación del fuego, su traslado y luego su producción, recreando la manera en que lo hicieron nuestros antepasados. Fue un homínido el que se atrevió a superar el temor al fuego y buscó conocerlo y manipularlo y, de ese encuentro, surgió el ser humano. Para continuar con la arcilla y la cerámica que inician el camino hacia temperaturas elevadas.

El trabajo continúa con materiales como yeso, cemento, cera, resina y acrílicos, donde poca o ninguna temperatura es necesaria. Luego con metales como el peltre y el plomo, aumentando la temperatura. También están los metales como el bronce y el hierro que requieren de fraguas y de temperaturas más altas, para llegar al vidrio, con más de 1300 grados y los blancos más puros que el ojo humano pueda ver.

Todo este recorrido con fuego, distintos materiales, diferentes temperaturas, construcción de herramientas, cuencos, hornos, crisoles y fraguas no es sino un medio para trabajar el tono, la pulcritud y la permanencia. No nos interesa un trabajo exitoso, productivo, artístico o económicamente valioso. Se trata de apartarse de la vara del éxito o fracaso con que se mide todo.

El sentido es reconocer el tono afectivo que sentimos a diario, la pulcritud en nuestras acciones y relaciones, así como nuestra permanencia a pesar de los constantes fracasos. También surgen cosas que reflejan las mismas contradicciones que experimentamos en la vida cotidiana. Además, como este trabajo está relacionado con la enseñanza de Silo, nos ayuda a encontrar a otros con quienes intercambiar sobre estas contradicciones y sobre cómo superarlas.

Este trabajo ayuda y acompaña a un estilo de vida basado en la no violencia, la no discriminación, en considerar al ser humano como el valor central y en la búsqueda de lo sagrado. Trabajar con materiales y elementos que tienen sus propios tiempos y formas que hay que respetar, nos permite también mejorar el nivel de atención que es necesario para la meditación.

Por último, si bien el Oficio del fuego busca emular el proceso histórico que el ser humano desarrolló con las temperaturas y los materiales, no es necesario revivir paso a paso este proceso.

De todas maneras, recomendamos empezar con otros desde el inicio con los fuegos elementales.